
El sube y baja de la economía: claves para un crecimiento silencioso
Aunque los números muestran una leve mejora, la recuperación no impacta de la misma manera en todos los sectores.
El último informe del INDEC sobre la actividad económica deja una foto con claros contrastes. En enero de 2026, la economía argentina creció un 1,9% interanual. Es un dato positivo, pero lejos de reflejar una recuperación generalizada.
Más allá del número, lo que aparece es una dinámica desigual. Hay sectores que avanzan con fuerza y otros que siguen en retroceso. En otras palabras, la economía no está creciendo de forma pareja.
Las actividades que empujan el crecimiento están vinculadas principalmente a la exportación. La agricultura (+25,1%), la pesca (+50,8%) y la minería (+9,6%) explican buena parte del repunte. Son sectores menos atados al consumo interno y más conectados con la demanda internacional.
Del otro lado, los sectores más ligados al día a día siguen mostrando caídas. El comercio bajó 3,2%, la industria manufacturera cayó 2,6%, y también retrocedieron los hoteles y restaurantes (-2,2%), junto con servicios como electricidad, gas y agua (-3,0%).
La diferencia entre unos y otros no es solo circunstancial. Los sectores que hoy crecen suelen ser más intensivos en capital y tecnología, lo que les permite aumentar la producción sin necesidad de sumar demasiada mano de obra.
En cambio, los que están en baja son los que más empleo generan. Comercio, industria y servicios concentran gran parte del trabajo en la economía, tanto formal como informal, y tienen un peso fuerte en el entramado de pymes en todo el país.
Por eso, aunque los indicadores marquen crecimiento, la sensación en la calle es distinta. Los sectores que traccionan la actividad no necesariamente generan más trabajo ni mayor consumo.
Cuando cae el comercio o la industria, el impacto se siente rápido: menos ventas, menos movimiento y menos ingresos. Esa es la parte de la economía que toca de cerca a la mayoría.
Ahí está una de las claves del momento actual. La economía crece, pero no en los sectores donde está la mayor parte de la gente. Por eso, la mejora existe en los números, pero no siempre se percibe en la vida cotidiana.

