Informe Mensual de ADIMRA

La producción metalúrgica opera por debajo del 40% y reaparece la amenaza de las importaciones

June 23, 20263 min read

La industria metalúrgica argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Más allá de la nueva caída en la producción registrada durante mayo, el dato que mejor refleja la magnitud de la crisis es la utilización de la capacidad instalada: apenas alcanza el 39,8%, uno de los niveles más bajos de la serie histórica relevada por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).

El indicador resulta especialmente preocupante porque muestra que seis de cada diez máquinas, líneas de producción o instalaciones industriales permanecen sin utilizar. En otras palabras, la industria cuenta con capacidad para producir mucho más, pero la demanda actual no alcanza para sostener la actividad. La situación se combina con una caída interanual de la producción del 5,1% durante mayo y una contracción acumulada del 6% en los primeros cinco meses de 2026.

La baja utilización de la capacidad instalada suele ser uno de los indicadores más observados por economistas e industriales porque refleja la verdadera temperatura del sector productivo. Cuando las fábricas operan por debajo de sus posibilidades, las inversiones se frenan, la contratación de personal pierde dinamismo y la rentabilidad de las empresas se deteriora. De hecho, el empleo metalúrgico también mostró señales negativas, con una reducción interanual del 2,2% y una leve caída mensual del 0,2%.

Desde ADIMRA advierten que la nueva caída mensual confirma la fragilidad del nivel de actividad. La producción continúa por debajo de los registros de 2025 y la industria sigue funcionando en niveles históricamente bajos. El deterioro además se observa de manera generalizada en casi todo el entramado metalúrgico. Siete de los ocho sectores relevados registraron caídas interanuales durante mayo. Los retrocesos más pronunciados correspondieron a fundición (-8,9%), maquinaria agrícola (-8,6%), bienes de capital (-6,8%) y equipamiento médico (-6,3%). Solamente el segmento de carrocerías, remolques y semirremolques logró exhibir una mejora del 1,9%.

El panorama también es negativo cuando se analiza la actividad por cadenas de valor. Los sectores vinculados a la producción agrícola fueron los más afectados, con una caída del 9,5%, seguidos por minería (-5,6%) y consumo final (-5,5%). Incluso ramas que suelen mostrar mayor resiliencia, como petróleo y gas, alimentos y bebidas o la industria automotriz, registraron retrocesos durante el período analizado.

A este escenario se suma una preocupación creciente por el comportamiento del comercio exterior. Si bien las importaciones metalúrgicas todavía muestran una caída interanual del 3,4% y acumulan una baja del 10,4% en el año, durante abril volvieron a crecer respecto de marzo. Para los industriales, esta dinámica representa una señal de alerta porque se produce en un contexto donde las fábricas locales operan con elevados niveles de capacidad ociosa.

La inquietud radica en que una recuperación de las importaciones podría encontrar a la producción nacional debilitada y con dificultades para recuperar mercado. ADIMRA señala que el incremento reciente del flujo importado ocurre cuando la actividad local aún no muestra una mejora sólida, generando mayores desafíos para las empresas del sector.

Las principales provincias industriales tampoco escapan a esta realidad. Buenos Aires registró una caída del 5,9%, Santa Fe del 5,1% y Córdoba del 4,1%, mientras que Entre Ríos y Mendoza también mostraron resultados negativos. Se trata de jurisdicciones que concentran más del 90% de la producción metalúrgica nacional, lo que confirma el carácter generalizado de la desaceleración.

Frente a este contexto, las expectativas empresarias reflejan más prudencia que optimismo. El 57,1% de las firmas consultadas no espera cambios en su nivel de producción durante los próximos tres meses. Apenas tres de cada diez empresas prevén una mejora leve, mientras que una parte minoritaria anticipa nuevas caídas. Para ADIMRA, el sector atraviesa una etapa de estancamiento donde todavía no aparecen señales firmes de recuperación.

La capacidad instalada funcionando por debajo del 40% resume mejor que cualquier otro indicador el momento que atraviesa la metalurgia argentina. La industria tiene infraestructura, equipamiento y conocimiento para producir más, pero la demanda continúa sin reaccionar. Mientras esa situación persista, la recuperación seguirá siendo una expectativa antes que una realidad.

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