Luis Garzonio

“Si desregulan el mercado inmobiliario no cambia nada, es falso que los colegios encarecen los costos”

May 08, 20264 min read

Primera parte. El corredor inmobiliario Luis Garzonio dialogó con Punto de Negocio sobre el proyecto para desregular el mercado inmobiliario que evalúa el Gobierno Nacional.

—Desde el Gobierno Nacional se está hablando de la posibilidad de desregular el mercado inmobiliario y que se abaraten de esa manera las operaciones.

—Acá en Chubut está regulado desde 2016, cuando se creó el Colegio. Y los costos fueron los mismos. No cambió nada tener o no tener el colegio. Tener el colegio siempre dio un respaldo, digamos que tendrías que estar capacitado y cumplir determinadas cuestiones. Ante un incumplimiento el colegio también te puede sancionar. Pero los costos siempre fueron los mismos por la intermediación inmobiliaria, antes y después de la ley de corretaje.

—El Gobierno afirma que los colegios inmobiliarios generan tarifas mínimas y elevan costos. ¿Eso en la práctica existe?

—No. Y además hay otro tema: esto es una ley provincial. Por lo que entiendo, el Gobierno nacional puede desregular a nivel nacional, pero no una ley provincial. Así que creo que el impacto económico y legal sería nulo. No encuentro ningún cambio. Si desregulan, va a quedar igual que antes. No pasa nada.

—Entonces, ¿por qué impulsar esta medida?

—No sé si están diciendo algo que suena bien para ciertos oídos o si realmente creen que cambia algo. Hay una idea general de desregular muchas actividades y le toca también al colegio inmobiliario. Pero sinceramente no creo que cambie nada.

—¿Qué pasaría si se sacan a los colegios inmobiliarios del medio?

—Cualquiera podría tener una inmobiliaria. Pero después hay que ver qué inmueble le confían. ¿Quién le va a dar una propiedad a alguien sin capacidad o trayectoria? Nadie. La gente termina buscando a quien sabe trabajar y tiene experiencia.

—Hoy para operar hay que ser corredor inmobiliario.

—Claro. Es como para hacer un plano: tenés que ser arquitecto. O para sacar una muela: tenés que ser dentista. Antes del 2016 cualquiera podía abrir una inmobiliaria. Había gente muy capaz igual, que aprendía y trabajaba bien. Pero la creación del colegio apuntó a profesionalizar la actividad.

—¿Cómo está hoy el mercado inmobiliario?

—Soy optimista, pero también realista. Nosotros vivimos en crisis hace muchísimo tiempo. La actividad se volvió muy puntual y selectiva. Uno tiene que elegir bien qué hace para que la inmobiliaria sea productiva y además darle respuesta al cliente.

—¿Hubo momentos peores?

—Sí, claro. Estuvimos muy mal en pandemia, en 2018, en 2022 y 2023 también. Hemos atravesado muchas crisis. Pero el ladrillo sigue siendo refugio de valor en muchos casos, sobre todo cuando el inmueble está bien ubicado y tiene ciertas características.

—¿Cambió también lo que busca hoy el comprador?

—Muchísimo. Antes la gente miraba solamente cuántos metros cuadrados tenía una propiedad. Hoy importan mucho más otras cosas: la iluminación, la seguridad, la ubicación, la arquitectura, las terminaciones. El valor subjetivo pesa mucho más que antes.

—Mencionabas también el rol de los créditos hipotecarios.

—Sí, esa es la herramienta clave para que esto despegue. Antes de las elecciones de octubre hubo mucho movimiento gracias a los créditos hipotecarios. El Banco Chubut movió muchísimo el mercado inmobiliario.

—¿Y después qué pasó?

—Después se frenó bastante. El Banco Nación también cortó un poco y ahora está empezando de nuevo. Bajaron algunas exigencias y eso ayuda. Los bancos privados también están dando créditos, aunque a cuenta gotas.

—¿El crédito hipotecario es la clave para reactivar de verdad el mercado?

—Totalmente. En todo el mundo el crédito hipotecario es el motor del mercado inmobiliario. Además es mucho más justo para el trabajador. Porque si no, una familia tiene que juntar toda la plata para comprar una casa y eso es imposible.

—¿Y Chubut cómo está comparado con el resto del país?

—Supongo que estamos en la media. Pero claramente estamos lejos de países donde el crédito hipotecario forma parte natural de la vida de las familias, como Chile, Estados Unidos, Canadá o Brasil.

—También hubo mucho debate con la ley de alquileres. ¿Qué balance hacés?

—La ley de alquileres fue un problemón. Cayó muchísimo la oferta porque los propietarios se asustaron. Muchos sacaron propiedades del mercado y las pusieron en venta. Y las condiciones para alquilar se endurecieron muchísimo.

—O sea que terminó perjudicando al inquilino.

—Claro. Se suponía que era para protegerlo, pero terminó generando menos oferta y peores condiciones. Cuando vos metés demasiado control, la gente se protege y deja de ofrecer propiedades.

—¿Y ahora cómo está la situación del mercado de alquileres?

—Más equilibrada. Hay oferta y el mercado se acomoda solo. Si una propiedad está cara, no se alquila. El dueño termina bajando el precio.

—¿Creés entonces que el mercado se regula solo?

—Sí, totalmente. Nosotros mismos le decimos a un propietario cuando una propiedad está fuera de precio. El mercado termina acomodando todo. Lo mejor que podría pasar es que la gente tenga mejores salarios. Ahí sí se podría acceder a mejores inmuebles y habría mucho más movimiento económico.

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